martes, 21 de julio de 2009

GRUPO PARADOJA





Aquí está parte del grupo Paradoja en una reunión en el INEF de Madrid para preparar el homenaje a Cagigal en el año 2008. Las fotos son de septiembre y noviembre del 2007

ESCRITO DE VICENTE AÑO

Compañero del alma, compañero

Vicente Añó

Compañero del alma, compañero», escribía Miguel Hernández en el útimo verso de su elegía a su amigo Ramón Sijé. Y antes: «Temprano levantó la muerte el vuelo,/temprano madrugó la madrugada,/ temprano estás rodando por el suelo.» Hago mías estás estrofas, estas letras, para dejar patente lo injusto de la vida y de la muerte, cómo se ha ido un buen amigo, temprano, muy temprano, demasiado, cuando aún tenía un montón de proyectos. A José Luis Salvador Alonso, doctor en Educación Física, de cuyo tribunal de tesis tuve el honor de formar parte, profesor de la Facultad de A Coruña, compañero de mil avatares, se lo llevó la muerte el martes, y temprano me lo dijeron. Como al poeta ilicitano, «tanto dolor se agrupa en mi costado,/ que por doler me duele hasta el aliento».
En enero estuve con él en A Coruña, cenando, charlando, recordando viejos tiempos. En abril, tan cerca de esta fecha fatídica, volvimos a estar juntos. Presenté su último libro El deporte en Occidente. Grecia, Roma, Bizancio y asistí a una de sus obras maestras: las Conversas, que van por su 7.ª edición y sobre las que hicimos planes para organizarlas el próximo año en Valencia. Ya se estaba trabajando en ello y el profesor Luis Antolín se iba a encargar de coordinarlas, cuando surgió la mala noticia: la recaída de una de esas malditas enfermedades que los humanos todavía no sabemos curar. Ahora, las Conversas se quedarán en esa su Galicia de acogida, que quiere tributarle un homenaje.
La energía que irradiaba hacía imposible pensar, a pesar de sus bromas sobre el particular, que cualquiera día pudiera aparecer el rostro maldito de esa muerte irresponsable, que no sabe lo que hace ni a quién se lleva. Por eso, como Miguel Hernández, «no perdono a la muerte enamorada,/ no perdono a la vida desatenta,/ no perdono a la tierra ni a la nada». Y recuerdo mis palabras en la presentación del libro: «Presentar un libro y no caer en los tópicos es muy difícil. Lógicamente en muchas ocasiones el presentador es un amigo. Ya que uno hace el esfuerzo impagable de escribir un libro, y sobre todo un libro como éste, no va a buscar un crítico de la literatura. Faltaría más. Y yo no lo voy a negar. No sólo no lo voy a negar sino que voy a caer en el tópico de agradecerle la deferencia de contar conmigo, porque es un honor y un orgullo tener un amigo como José Luis Salvador Alonso, Salva, que recaló en esta Galicia maravillosa, y aquí ha venido a impartir sus enseñanzas, pero principalmente a esparcir su cultura y su sabiduría, que, en buena ley, es rompedora, alternativa, iconoclasta, que no nos cuenta la película oficial de la historia o un cómic, sino una realidad distinta, sin edulcorar». Me quedará para siempre su dedicatoria. Corta pero elocuente: «Para un colega de la vida». ¿Puede haber cosa más hermosa que ser colegas de la vida o en la vida?
Aunque la distancia nos situaba a más de mil kilómetros, llegaba el repique de sus tambores, el eco de su crítica, pues me echaba en cara que me dedicara a eso de la organización de eventos, para él la forma más elevada de mercantilización del deporte, de la que estaba radicalmente en contra. Marxista puro. Aunque luego matizaba y atenuaba la cuestión, como cuando apunta en su libro: «La consideración de unos cuantos hechos nos revelan la intervención de los factores económicos. En la mercantilización de los Juegos todos los que estaban alrededor de los agonistas: entrenadores, masajistas, cuidadores y otros, sacaban beneficios. Igualmente los escultores, pintores y poetas cobraban por sus trabajos sin ningún tipo de rubor». La organización de eventos se descubrió hace ya más de 2.000 años.
Ahora, habiéndose cruzado por en medio este atroz acontecimiento, las próximas Conversas no sólo se quedarán en A Coruña, sino que llevarán por título Deporte y Política, en recuerdo y homenaje al gran político (no profesional, sino en el sentido clásico del término) del deporte José Luis Salvador Alonso, Salva. Termino volviendo a los versos de Miguel Hernández, poeta muy querido por él: «A las aladas almas de las rosas/del almendro de nata te requiero, /que tenemos que hablar de muchas cosas,/ compañero del alma, compañero».

http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2009071900_11_613148__Deportes-alma

viernes, 17 de julio de 2009

FOTOS DE LAS ULTIMAS CONVERSAS





HOMENAJE A SALVA

Este es un homenaje al profesor y al amigo que nos dio tanto y al que tanto debemos, sobre todo agradecimiento y cariño.